Amarílis, con un solo y delicado movimiento, consiguió abrir su enorme paraguas amarillo, cuyo tejido, de tan agujereado, dejaba ver todo el cielo sobre ellos.
Entonces, Santino, ante otro destello de la tempestad, miró el límpido charco bajo sus pies, y soltó un grito de horror que nadie pudo escuchar.
Ilustrado por Milagros Mendonça

Amarílis

$300.00Precio

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